Una lengua no muere cuando deja de hablarse: muere cuando deja de usarse para pensar. El bloque iberófono tiene dos lenguas plenas, y ambas son vehículo de doctrina.
Toda la documentación oficial del movimiento se publica en español y portugués con carácter simultáneo. Ninguna de las dos lenguas es subsidiaria de la otra.
Hablar dos lenguas no es traducirse: es pensar dos veces.
Esta declaración refuerza el principio de igualdad lingüística ya recogido en los Estatutos.